La situación financiera de los hogares argentinos se deteriora progresivamente, con datos preocupantes que reflejan la dificultad creciente para cumplir con obligaciones crediticias. Los jóvenes que ingresan al mercado de crédito enfrentan tasas de morosidad cercanas al 40%, mientras que los jubilados duplicaron su incapacidad de pago en apenas doce meses, acumulando un aumento de casi cuatrocientas por ciento.
La raíz del problema radica en la caída sostenida del poder adquisitivo que golpea a la población desde hace más de dos años. Los empleados públicos fueron los más afectados con una reducción del 17,9% en ingresos reales entre noviembre de 2023 y enero de 2025, en tanto que los trabajadores del sector privado registrado experimentaron una caída del 2,3%. Los trabajadores informales, por su parte, continúan enfrentando un deterioro marcado en sus condiciones económicas. Las jubilaciones mínimas resultan especialmente vulnerables, ya que el bono permanece sin ajustes desde marzo de 2024.
Este entorno de debilitamiento económico genera consecuencias que trascienden las dificultades individuales. El consumo muestra señales claras de estancamiento y los hogares encuentran cada vez mayores obstáculos para mantener el cumplimiento de sus compromisos financieros, lo que anticipa riesgos significativos para el sistema económico. El incremento de la irregularidad crediticia no solo refleja apuros puntuales sino que también presagia restricciones futuras en la disponibilidad de crédito, presión alcista en las tasas de interés y un círculo vicioso que profundiza la fragilidad estructural del sistema financiero.
Fuente: www.ambito.com