El ministro de Economía, Luis Caputo, puso en marcha una ingeniería financiera que busca blindar al país entre Washington y China. El objetivo es cubrir los vencimientos clave de la segunda mitad del año y contener las presiones cambiarias en un contexto electoral.
La estrategia apunta a garantizar un “dólar planchado” durante el año electoral, evitando sobresaltos en el mercado cambiario. El Palacio de Hacienda trabaja en acuerdos bilaterales y mecanismos de financiamiento que refuercen las reservas.
El blindaje financiero se interpreta como una señal de pragmatismo, con el Gobierno buscando apoyo tanto en Estados Unidos como en China para sostener la estabilidad.
Los analistas advierten que el éxito de la estrategia dependerá de la capacidad de cumplir con los compromisos y de mantener la confianza de los mercados. El dólar estable se convierte en una pieza clave para la campaña y para la gobernabilidad.
