El Ejecutivo presentó una propuesta para flexibilizar el cepo salarial y garantizar un piso de $1 millón para los sueldos más bajos. La iniciativa se conversó en reuniones reservadas con la CGT.
El esquema mantendría el tope del 2% en las paritarias, pero habilitaría bonos no remunerativos para alcanzar un mínimo de $1.070.000. La central sindical reclama que el piso se equipare al valor de la canasta básica.
Los empresarios expresaron dudas sobre su capacidad para afrontar el costo, en un contexto de caída del consumo y dificultades financieras.
El debate abre un nuevo capítulo en la negociación salarial y en la relación entre Gobierno, sindicatos y sector privado.
