La tensión entre Patricia Bullrich y Javier Milei volvió a quedar expuesta en las últimas horas. El lunes por la tarde, la senadora mantuvo una conversación privada con el Presidente en la que planteó su rechazo al retiro de un pliego judicial. Milei desestimó el pedido y, poco después, Bullrich lo hizo público en redes sociales, anticipando su postura crítica.
El episodio refleja el desgaste de un vínculo que atraviesa su momento más delicado. Aunque ambos intentan mantener un equilibrio para evitar ser señalados como responsables de una ruptura total, las diferencias políticas y estratégicas se acumulan.
La interna libertaria se convierte así en un factor de incertidumbre para la gobernabilidad, en un contexto donde el oficialismo necesita cohesión para sostener sus proyectos en el Congreso. La falta de alineamiento entre Bullrich y Milei abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno de sostener su agenda legislativa.
En paralelo, la oposición observa con atención las fisuras internas, que podrían convertirse en una oportunidad para bloquear iniciativas clave. La relación entre ambos líderes, marcada por tensiones y reproches, se perfila como uno de los ejes centrales de la política nacional en los próximos meses.
