El presupuesto para las rutas nacionales cayó al nivel más bajo en treinta años. Vialidad dispone este año de $563.000 millones, lo que representa un 79% menos que en 2023 en términos reales.
El ajuste afecta al mantenimiento y se profundiza en algunas provincias, con recortes de hasta el 85%. Seis de cada diez kilómetros relevados están en estado malo o regular.
La situación genera alarma en sectores productivos y en gobernadores, que advierten sobre el impacto en la conectividad y la seguridad vial.
El deterioro de la infraestructura se convierte en un símbolo del ajuste fiscal y de sus consecuencias territoriales.
